Gran parte de la reflexión estética del siglo XX ha estado dedicada a las condiciones de recepción de los productos y las actuaciones del ser humano. La relación fundamental entre el archivo y el museo es su calidad de receptáculo de objetos de interés, con independencia de su soporte. Pero también es ésa la gran diferencia: en potencia, el archivo lo contiene todo sobre la parte de realidad que representa, en tanto que el museo hace pública una selección de la realidad y la acoge en sus salas. Si la creación de portales, pretextos y ordenaciones del acceso al objeto del interés humano es la forma que tiene la cultura occidental de comprender, organizar y poseer su realidad –o la ajena–, el siguiente Esto elimina la frontera aparente entre la creación del documento, su exposición en cualquier medio y sobre todo, entre la realidad, el relato y la ficción.

Culturas de archivo plantea una reflexión en torno a la problemática del archivo y su repercusión en las formas de acceder a la información y al conocimiento. Es un recorrido por varios momentos de la cultura y el arte contemporáneos centrado en los modos y los procesos de narración de la realidad que el archivo genera. La muestra abarca diferentes aspectos de esta dialéctica entre la producción y la exposición del documento desde su hallazgo hasta su publicación. Refleja parte del debate sobre su condición represora, a la vez que muestra la intervención directa de narradores y artistas con intenciones narrativas no marcadas por el positivismo subyacente a todo archivo.